¿Se usa bien la tecnología en el aula universitaria?

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Los nativos digitales lo son menos cuando se trata de estudiar, ya que según advierten los profesionales, los jóvenes están menos involucrados en la tecnología de lo que se piensa y su uso es  mayoritariamente personal y no académico.

Si hace una década era extraño escuchar el tac-tac-tac-tac de las teclas del ordenador en un aula, hoy es bastante común. Los cuadernos y los bolígrafos siguen siendo mayoritarios, pero cada vez son más los estudiantes que digitalizan las clases en directo; la proliferación de apuntes disponibles para descarga en los portales universitarios es prueba de ello. Sin embargo, la herramienta tecnológica más importante de los últimos años en el ámbito del aprendizaje ha sido Internet, que ha modificado el proceso de búsqueda y composición de casi todos los trabajos de los universitarios.

Poco involucrados

«Los jóvenes están menos involucrados en la tecnología de lo que se piensa. Se usan los móviles y las redes sociales, pero para ellos mismos y sus relaciones personales, no para lo académico», explica Ana García-Valcárcel, profesora de Tecnología Educativa en la Universidad de Salamanca.

La enciclopedia virtual Wikipedia y las redes sociales que alojan presentaciones y documentos técnicos (Slideshare, Scribd) son lugares de paso obligado para los estudiantes. Pero si hay un punto donde comienzan la mayoría de las investigaciones es Google. «En casa intento buscar en Wikipedia para saber de qué voy a hablar; pero, como estudio Enfermería, luego profundizo en bases científicas de medicina, que cuentan con buscadores específicos», dice una estudiante.

Falta rigurosidad

El uso de buscadores especializados no es común, según denuncian muchos profesores. «En el caso de Educación —expone la profesora García-Valcárcel—, los alumnos no tienen conocimiento de que existan repositorios especializados ni buscadores que pueden usar. Recurren a buscadores genéricos».

Lo mismo sucede en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. «Muchos alumnos se creen que hacer un trabajo de investigación es sentarte frente al ordenador y buscar cosas en Internet… pero no usan páginas especializadas, sino Wikipedia o Google, donde solo aparecen las sentencias más famosas. Así, cuando corriges los trabajos, compruebas que hay muchos casos de repetición: claro, mis estudiantes encuentran todos las mismas sentencias en Google».

A medio camino entre el buscador especializado y el genérico, se encuentran Google Académico y Google Libros, repositorios de artículos científicos y fragmentos de publicaciones, también de acceso libre y gratuito.

La tentación del plagio

Otro fenómeno derivado de la generalización de Internet en el ámbito universitario es el plagio. «Tener acceso libre a una información tan masiva es un inconveniente en este caso —explica Ángel Cobo, profesor de Matemática Aplicada de la Universidad de Cantabria—. A veces, conforme el estudiante tiene que hacer frente a más actividades, tiene la tentación de recurrir a esta solución rápida. Pero advertimos que la tecnología también tiene soluciones para detectar el plagio».

«Conozco muchos casos de compañeros que plagian y nunca han tenido problema», confiesa una alumna de Odontología de la Complutense de Madrid. «Suelo copiar algunos libros si voy mal de tiempo. Eso sí, si copio mucho, incluyo el libro en la bibliografía».

La falta de ética en lo que respecta al plagio es total, según expone un profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid. «En las universidades americanas, si te pillan copiando, se acabó tu carrera. Aquí hay cierta permisividad. Encuentro compañeros que disculpan al alumno diciendo que no se dio cuenta… ¿Cómo se explica que no te des cuenta de que estás copiando lo que ha escrito otro y firmando con tu nombre?».


Este artículo se publicó en sendas versiones mejoradas en Gonzoo y en 20 Minutos, dentro de una serie de reportajes sobre la universidad española.