Se busca oyente joven

Hoy, el porcentaje de jóvenes menores de 35 años que escuchan la radio es el 26%. Hace 5 años era del 33%. Créditos de la imagen.

Este artículo sobre la radio apareció en una versión mejorada en la revista Periodistas, de la FAPE, descargable desde aquí.

La radio, al igual que la prensa escrita y la televisión, también ha sufrido el envite de la tecnología. Pero si esta zarandeó al papel y la pequeña pantalla hasta hacerles ver que debían reinventarse si querían seguir despertando interés, especialmente el de los jóvenes, en el caso de la radio no se puede decir que la fórmula haya cambiado mucho. Sí se han añadido detalles aquí y allá. Detalles como fichar a colaboradores con legiones de seguidores en redes sociales, filmar entrevistas y editoriales y subirlos a Internet o comentar en directo las impresiones que los oyentes envían a través de Twitter y WhatsApp. Son remiendos, porque la esencia de la radio –sus programas, sus formatos, sus presentadores– apenas ha variado en lustros. Esta resistencia parece una apuesta arriesgada en un momento en que las cifras de audiencia muestran que los oyentes están envejeciendo y que los jóvenes no terminan de llegar.

«La radio es un medio bastante estático», cuenta Carlos Zúmer, redactor y guionista de Más de uno, de Onda Cero. «Los programas siguen pivotando sobre noticias y tertulias, que son llenatiempos; con hora y media o dos ya tienes un programa hecho. La radio que mueve dinero no ha cambiado ni cambiará a corto plazo en la medida en que se apoya en los mismos géneros y piezas radiofónicas».

Mientras la radio se resiste a cambios drásticos, las cifras de consumo de radio en España sí están cambiando. Según el EGM, el 2012 fue año de récords. Se estableció uno de penetración (61,1%) y otro de oyentes: casi 12 millones de personas escuchaban la radio generalista cada día (la musical alcanzaba unos 14,7 millones). Cinco años después, la penetración ha bajado hasta el 59,3% (una reducción del 4%) y también han bajado los oyentes: de los 11,9 millones de hace 5 años se ha pasado a 11,1, una pérdida del 6,7%; en el caso de la radio musical, se ha pasado de 14,7 millones a 14,4 millones, lo que supone una pérdida del 2%.

Pero más allá de las cifras, lo que preocupa a los directivos de la radio generalista en España no son tanto los oyentes que se van como los que no llegan. Lo dijo Pepa Bueno, copresentadora de Hoy por Hoy, en la SER, en el pasado Congreso de Periodismo Digital de Huesca: «Para la radio hablada es estratégico llegar a los jóvenes». El EGM antes citado explica por qué: en 2012, el porcentaje de oyentes menores de 35 años era el 33% y el de oyentes de entre 35 y 64 años, el 52%. Cinco años después, el porcentaje de menores de 35 años ha bajado al 26% mientras que el de 35-64 años ha subido al 57%.

Para Gorka Zumeta, periodista y profesor de comunicación en ESIC, la radio debe reaccionar. De no hacerlo, «continuará la sangría de oyentes que desaparecen por simple descenso vegetativo, sin la necesaria renovación. Porque los jóvenes no se ven atraídos por la radio, básicamente porque la radio no se preocupa por ellos y sus contenidos». Para Zumeta, la radio de la última década ha pecado de «falta de valentía, de arrojo, para evitar la rutina en la que ha caído».

Recursos para atraer a los jóvenes

Probablemente el programa actual que mejor encaja entre los jóvenes sea La Vida Moderna, que se emite en la SER. Presentado por David Broncano (32 años), La Vida Moderna combina humor –a varios niveles: hay surrealismo, humor negro, cáustico y también chistes de pedos–, un seguimiento muy desenfadado de la actualidad y una buena dosis de espontaneidad y experimentación (se pregunta al público presente sobre sus impresiones sobre determinados temas, se improvisan llamadas telefónicas a empresas y organismos públicos para consultarles dudas, normalmente con doble sentido). Su vinculación con la cultura milenial es tal que el programa no sólo está repleto de referencias juveniles, sino que incluso Broncano y sus dos colaboradores (los cómicos Quequé e Ignatius Farray) inventan términos que luego son repetidos por sus oyentes. O por sus espectadores. Porque aquí está el pero de La Vida Moderna en cuanto a su éxito en las ondas: ¿un programa que se filma y cuyo público masivo lo ve a través de YouTube es un programa de radio o es otra cosa? Esta misma reserva aparece cuando se habla de otros programas de emisoras musicales que también se filman, como Yu, de Los40.

La radio musical siempre ha sido la puerta de entrada para los jóvenes a la radio generalista, y es ahí, entre las radiofórmulas y los magazines cargados de canciones, donde mejor se pueden comprobar los guiños a los jóvenes. Rejuvenecen los presentadores, se recorta espacio a la información y se ficha a youtubers y tuiteros como colaboradores. Si la idea es que los jóvenes están en las redes sociales, los mandamases radiofónicos reclutan a celebridades con la intención de que sus seguidores los acompañen también a la radio.

En la radio generalista pasa algo parecido, pero sólo en lo que se refiere a fichar a celebridades de las redes sociales. Son varios los programas insignia de la radio generalista que tienen una minisección presentada por un icono mediático con miles de seguidores en Twitter o en YouTube. (El propio David Broncano colabora los domingos en A vivir , de la SER, y no son pocas las veces que su presentador, Javier Del Pino, ha comentado que la presencia de Broncano se debe a un intento de rejuvenecer a la audiencia de la SER.)

Otro recurso que salta de la radio musical a la generalista es filmar algunas secciones del programa, como las entrevistas o los editoriales de los presentadores estrella. Para Gorka Zumeta, «el nuevo escenario virtual está hiperdesarrollando el contenido transmedia, y llegará un momento (ya está aquí prácticamente) en que interiorizaremos que los medios se van a ir desnaturalizando, y nutriéndose de todo tipo de contenidos, de audio, video, imagen o texto. Todo lo necesario para que el consumidor final elija lo que más se adapte a sus necesidades y circunstancias».

Complementos estéticos para la radio

¿Añaden algo al oyente/lector/espectador los contenidos como los editoriales o las entrevistas en vídeo? Carlos Zúmer opina que sí, si bien los define como una «guarnición de la radio que consumen los nativos digitales, pero que consumen junto a la radio y que no es especialmente relevante».

Otro cambio estético de la radio generalista ha sido incluir las aportaciones que los oyentes mandan a través de las redes sociales. Muchos programas añaden en directo los comentarios que se publican en redes sociales y los mensajes y audios que llegan desde WhatsApp. «La radio siempre ha tenido una idea de acercar al oyente, pero con la explosión de la bomba de Internet y de las redes sociales, los programas se ven con galimatías para tratar de integrar esta nueva forma de expresión del oyente», cuenta Zúmer. Para el guionista de Más de uno y de La Cultureta, «ahora tienes más información y, aunque la cantidad de ruido también ha aumentado, creo que el saldo es claramente positivo».

Estas novedades (colaboradores mediáticos, secciones radiofónicas filmadas y colgadas en YouTube, opiniones en redes sociales que se cuelan en los programas) han actualizado la radio, especialmente la musical, si bien no a todos lo niveles. «Me desagrada la idea de que en la radio pasen los años y no se inmute en términos de contenidos y estructura. Qué más da que se lean los tuits si al final hay tertulia y monólogos», concluye Carlos Zúmer.

Para el experto en radio Gorka Zumeta, «la tendencia online, el escenario digital, terminará por romper el statu quo tarde o temprano. En cinco años la radio en España ha perdido 1.300.000 oyentes. Como dejemos que esto siga por inercia, perderemos otros cinco, o más, en los próximos cinco, y así sucesivamente. La sangría puede ser espectacular de no hacer algo en un corto espacio de tiempo».

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