Raquel, o la búsqueda de los pisos vacacionales ilegales que se anuncian en Airbnb

Imagen de una de las acciones del colectivo Lavapiés, ¿dónde vas?

Este artículo sobre turistificación y Lavapiés, ¿dónde vas? apareció primero en bez.es.

En el madrileño barrio de Lavapiés buscan desesperadamente a Raquel. Bajo este nombre, el colectivo Lavapiés, ¿dónde vas? se refiere a todos los emporios hoteleros e inmobiliarios que anuncian sus pisos vacacionales en plataformas como Airbnb o Spotahome. Para el colectivo, formado por los vecinos y vecinas del barrio, Raquel y lo que representa está detrás de la especulación y el encarecimiento de la vivienda en Lavapiés.

La elección del nombre Raquel no es casual. Raquel es el nombre de usuario en Airbnb de una empresa de alojamientos vacacionales. En Airbnb es Raquel, pero en realidad se trata de Friendly Rentals, una compañía de alquiler de apartamentos turísticos que pertenece al grupo hotelero estadounidense Wyndham Worldwide, que tiene, según cuenta en su web, más de 121.000 propiedades vacacionales en 110 países.

Captura de pantalla del perfil de Friendly Rentals en Airbnb.

La cadena hotelera disimula al principio, pero luego no ofrece dudas de su verdadera personalidad: “Me llamo Raquel, y formo parte del equipo de Friendly Rentals Madrid”. Hasta hace unos días Raquel tenía el pelo rizado y los ojos azules, hoy es un sofá gris. Dependiendo del momento de la consulta en Airbnb, el perfil puede haber desaparecido o estar operativo. Su historial dice que lleva funcionando desde septiembre de 2014. Tiene 589 observaciones. La última es de junio de este año.

Raquel es sólo un ejemplo de la presencia hotelera en Lavapiés, pero el fenómeno va más allá de los alojamientos temporales y empieza a acoger también a los residentes a medio plazo. Spotahome es una plataforma que alquila pisos y habitaciones para estancias mensuales. “En mi edificio, una habitación como la mía en Spotahome cuesta 200 o 300 euros más”, explica un miembro de Lavapiés, ¿dónde vas?. Esta diferencia, dice, divide a los propietarios entre quienes ofrecen sus casas a inquilinos que les dan mayor rentabilidad a través de plataformas “pseudocolaborativas” y aquellos que alojan a inquilinos que cobran un sueldo medio en España y pagan mucho menos. Ante la tentación de recibir una mayor rentabilidad, el dueño del piso puede elevar el precio del alquiler. “Si el alquiler se te lleva el 60 o el 70% de tu sueldo, se expulsa a la población. Y no sólo a la población tradicional sino también a todo tipo de población con bajos recursos, como pueden ser inmigrantes, estudiantes o cualquiera que no pueda pagar 500 euros por una habitación o 1.000 por un piso. Estos precios convierten la vivienda en algo inaccesible”.

Plano de Lavapiés con los inmuebles sospechosos.

Para buscar a Raquel, el colectivo madrileño se organiza con un plano de 5 metros cuadrados con las calles e inmuebles del barrio. En rojo se señalan los edificios que se usan como hoteles o apartamentos turísticos en un 70-100%. (Hay direcciones que provienen del catálogo de las propias plataformas de alojamientos y son fácilmente localizables, pero otras vienen de comentarios de vecinos del barrio que hay que comprobar, de ahí los porcentajes aproximativos). En amarillo oscuro se apuntan las viviendas vacías de uso turístico, en verde, las sociales, en gris aparecen los solares, en naranja los comercios y empresas “precarizantes”, en amarillo claro las dotaciones sociales y en verde aquellos inmuebles donde se hace “mobbing” inmobiliario, es decir, donde se presiona a los vecinos para que vendan sus casas. El plano está en continua actualización.

Se llame gentrificación o turistificación, desde la plataforma denuncian que este fenómeno provoca un proceso excluyente que cambia la vida cotidiana del barrio. Cambian los vecinos, o desaparecen porque son sustituidos por turistas itinerantes, y cierran los comercios. “La vida del barrio se transforma. Se pasa del bar de toda la vida con el botellín a 1 euro a la cerveza artesana de 7 euros la caña”. “La ciudad se convierte en un negocio. Desaparece el espacio público porque todo es terracita.”, explica una participante de la plataforma.

Otro de los motivos de preocupación para Lavapiés, ¿dónde vas? es el cambio en la cultura ciudadana. “Los procesos gentrificatorios conllevan de 20 a 30 años y son procesos culturales. No sólo hay un cambio en los barrios y los mercados, sino también a nivel cultural. Cuando alguien ve en el vecindario que a alguien le echan, no le preocupa, cuando eso hubiera sido inviable hace 40 años, y sin existir la PAH [Plataforma de Afectados por la Hipoteca] ni nadie. Son procesos que se han trabajado muy bien a nivel individuo, donde ese individuo está totalmente asustado”, explican desde Lavapiés, ¿dónde vas?. “Hoy tenemos un individuo al que le echan de su casa y no dice ni eh”.