Me voy a meter a «estudiar videojuegos», que es donde está el futuro: ¿mito, realidad o vayamos por partes?

Cuando el ABC difundió casi íntegramente la nota de prensa de InfoJobs sobre su análisis del mercado laboral de los videojuegos en España, seguro que no se esperaba recibir tantos JAJAJAJAJAJAJA. Lo que motivó decenas de GIF y toneladas de incredulidad fueron las conclusiones del estudio: la industria del videojuego ofrece empleo de calidad y muy buenas oportunidades laborales en España.

Que vivimos en una época dorada del videojuego es innegable. Los lanzamientos AAA aparecen en los telediarios por sí mismos, no como gancho para hablar de atropellos ni de asesinatos. Hay torneos de eSports que se emiten en plataformas de pago y marcas de ropa y pizzerías que patrocinan equipos. Incluso la Wikipedia sitúa los videojuegos como el 10º arte (tres puestos por detrás del cine, el otro arte cuyo puesto sí conocemos)

Pero todo eso son hitos aislados del Mundo del Videojuego, así en general. Si ponemos la lupa en el sector español, el escenario es diferente. De ahí la sorpresa ante las noticias más entusiastas. Porque ya no hablamos de presupuestos de desarrollo parecidos a los de las películas ni de títulos anunciados en televisión. Hablamos de 455 empresas, de las cuales el 74% tiene menos de 10 empleados y el 49%, menos de cinco. (Todos los datos sobre el sector a partir de aquí provienen del Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos 2018)

Los hitos positivos no son siempre representativos

En 2017 el sector facturó 713 millones de euros, un 15,6% más que 2016. Es un buen dato, pero vayamos al detalle. ¿Está la facturación más o menos repartida o algunas compañías son las que crecen mientras otras observan? La respuesta es que casi el 60% de la facturación corresponde a unas 32 empresas, las más grandes. El 40% restante de la facturación se reparte entre 423 compañías, el 93% del sector.

No es que los datos de InfoJobs sean mentira, no lo son, el problema es que no son representativos. Hay compañías que ganan mucho dinero y pueden ofrecer puestos envidiables, pero esta no es la tónica habitual.

“La industria española es pujante, pero débil”, explica Pedro González, director del Master de Videojuegos de la Universidad Complutense de Madrid. “Hay dos grandes problemas. Por un lado, no tenemos empresas editoras de videojuegos, que son las que se llevan el bocado del león. No es la empresa que produce el juego sino la que lo distribuye la que gana dinero. España es un país de productores de videojuegos, las distribuidoras están en Reino Unido, Francia o Estados Unidos. El otro problema de nuestra industria es la madurez: hay mucha microempresa pero faltan empresas de mayor entidad.»

Para Javier Arevalo, exdirector académico del área de videojuegos de U-tad y actual lead game programmer en Lingokids, “Necesitamos no sólo unos pocos estudios sólidos, que los hay, sino toda una industria. Como en Vancouver, Montreal, Toronto, Londres, Estocolmo… lugares donde los profesionales se mueven, cambian de un estudio a otro”. Para Arevalo, la falta de grandes compañías se debe en parte a la “glorificación del pelotazo”, que busca un éxito masivo y rápido con un solo producto superventas. “La industria se construye generando proyectos, dándoles de comer y esforzándote por ellos. Y cuando están crecidos, pasas a otro”.

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