Las recetas de opioides analgésicos siguen subiendo en España

Los opioides se extraen de la amapola.

Este artículo sobre el incremento de recetas de opioides analgésicos apareció primero en bez.es.

Según el Observatorio de uso de medicamentos, el consumo de opioides con receta aumentó un 83,6% entre 2008 y 2015. Los expertos, que no están preocupados a corto plazo por este incremento, no explican esta subida por un aumento de las dolencias, sino por la pérdida del miedo a recetar opioides y por la disminución del umbral del dolor en la sociedad española, entre otras causas.

“En España ha subido francamente el número de adictos a los opioides y empieza a haber pacientes en las unidades de drogas para desengancharse de medicamentos recetados”, explica Jesús A. Álvarez, miembro del Grupo de intervención en drogas de la semFYC, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria. “No son casos anecdóticos, pero no es lo mismo que sucede en Estados Unidos”, subraya Álvarez. En EE UU, los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) calculan más de 165.000 muertes por sobredosis de analgésicos opioides de prescripción entre 1999 y 2014, periodo en que la prescripción de estos medicamentos se triplicó. La misma CDC ha calificado la crisis sanitaria que vive hoy EE UU de “epidemia”.

Morfina, heroína y metadona

Los opioides son sustancias sintéticas o semisintéticas cuyos efectos analgésicos son parecidos a los que provoca el opio, la esencia que se extrae de la amapola real. Si la sustancia es natural, es decir, si proviene directamente de la amapola, se denomina opiáceo. El opiáceo más puro es la morfina. Cuando el origen es sintético o semisintético, hay que hablar de opioides. Entre los opioides destaca la heroína, que es semisintética, o la metadona, que es totalmente sintética. En España, el opioide más recetado es el tramadol, una especie de morfina menos potente que alivia el dolor y que no tiene tantos efectos secundarios. Su uso solo o combinado con otros fármacos, especialmente con Paracetamol, se multiplicó por tres entre 2008 y 2015. Además de los efectos analgésicos, los opioides también tienen efectos antitusivos, ansiolíticos, antidepresivos y euforizantes.

Hay varias razones que explican el aumento del consumo de opioides en España. Una de ellas es una menor tolerancia al dolor en nuestra sociedad, donde “todo el mundo reclama su derecho a no sufrir”, explica Jesús A. Álvarez, médico de familia y experto en bioética. A este aumento de la demanda de medidas contra el dolor se suma la “falta de control al recetarlas”. La OMS sostiene que los opioides son el último recurso para tratar el dolor, y que antes de recurrir a ellos hay que probar con otros tratamientos menos agresivos. Para el médico de familia, muchas veces la solución más agresiva es precisamente la primera que escogen los médicos.

Según Jesús A. Álvarez, “estamos aprendiendo a usar opioides sin tanto miedo, pero tampoco sabemos muy bien cómo desengancharnos de ellos. Hemos aprendido a prescribirlos, pero no tanto a retirarlos”.

Prevención y tratamiento de adicción a opioides

Uno de los peligros que tiene el uso de los opioides analgésicos es su elevado riesgo de adicción. Para evitarlo, los expertos apuestan por la prevención. “El riesgo de adicción es más alto que en cualquier otro medicamento, pero esto no supone que vaya a darse en el 100% de los usuarios de opioides”, explica Jesús A. Álvarez. Desde semFYC recomiendan informar al paciente antes de empezar su tratamiento y ofrecerle un documento con todos los riesgos, para que lo lea y firme. Lo mismo que cuando se realiza una operación peligrosa.

El tratamiento más habitual para casos de adicción a opioides es la sustitución del fármaco por otro, si bien los expertos afirman que los datos sobre esta forma de abordar el problema son todavía escasos. Los protocolos de actuación recomendados para tratar a los adictos a los analgésicos opioides son los mismos que los que se usan para tratar a los adictos a la heroína.

La Guía de consenso para el buen uso de los analgésicos opioides, editada por Socidrogalcohol en junio de este año, recoge una serie de recomendaciones para los profesionales de la medicina. Entre sus páginas puede leerse que “aunque el porcentaje de pacientes con dolor crónico que desarrollan adicción a los analgésicos opioides de prescripción no sea muy elevado y la mejor opción sea la prevención, la adicción a estos fármacos existe y hay que tenerla en cuenta. Son pacientes que suponen retos difíciles para la medicina, pero no podemos darlos la espalda porque, al menos en parte, hemos ayudado a crearlos”.