Blockchain y periodismo 2/2: ¿será el pago por artículo concreto (criptomonedas mediante) el incentivo definitivo para pagar por la información?

¿Y lo será en una época en la que todo apunta a que se van a potenciar las suscripciones?

Dzmitry Kliapitski

Este es un punto interesante porque actualmente no hay una plataforma en España que permita pagar por un artículo concreto. Luego quienes defienden las posibilidades de esta fórmula tienen razones para la esperanza. El razonamiento es el siguiente: ahora mismo no se paga por periodismo porque no existe este método; en cuanto llegue la posibilidad de pagar por artículos concretos, el periodismo se volverá rentable. Puede que sí o puede que no.

Antes de continuar, esta es la segunda parte del artículo Blockchain y periodismo 1/2: ¿facilitará el cobro de los artículos al periodista?. Considere echarle un ojo.

Según datos de Reuters Institute Digital News Report, recogidos por la Universidad de Navarra en nuestro país, paga por información en Internet el 11% de los usuarios de la red. El año pasado la cifra fue 9%. (El estudio se basa en 2000 cuestionarios online, pero sus conclusiones son estimulantes)

Como vemos en el gráfico, hay una clara tendencia a pagar por suscripciones y no tanto a pagar por artículos concretos. Claro que ya sabemos la causa: si no hay plataformas que permitan pagar por artículos concretos en español, ¿cómo va a triunfar esta modalidad de pago? Puede ser. Para salir de dudas, veamos:

Qué ha pasado en otros países donde sí existen plataformas de pago por artículo concreto

Hablemos de kioskos virtuales que permiten pagar por periodismo y que llevan varios años funcionando. Hablemos de Blendle, Inkl o Texture. Texture acaba de ser adquirida por Apple para su servicio Apple News, pero nos interesa menos porque sólo permite suscribirse a revistas, no comprar artículos concretos.

Inkl nos interesa algo más, dado que se pueden comprar artículos concretos de periódicos por 0,10$ la pieza, o todos los que puedas leer por 10$ al mes. El problema de Inkl es su secretismo, además de una oferta de periódicos extraña: muchos de las publicaciones que ofrece tienen sus contenidos en abierto (The Guardian, The Independent, Rappler), parcialmente en abierto (Al Jazeera) o en muros porosos (The Washington Post), cuando no son directamente notas de agencia que se pueden leer en cualquier medio (Reuters o AFP). Otro punto parduzco de Inkl es que tiene la enorme ausencia del New York Times, un medio que suele lanzarse de cabeza a cualquier novedad tecnológica. Pues aquí no está. Eso sí, el diseño de Inkl es muy limpio y la lectura es más sencilla que en las propias webs de los medios, incluso en las versiones en Google AMP.

De quien sí tenemos más informaciones es de Blendle, el kiosko de prensa creado en 2014 en Países Bajos que primero fue conocido como el “iTunes del periodismo”, luego como el “Netflix del periodismo” y en distintos momentos entre medias como el “Salvador del periodismo”.

Se ha escrito mucho sobre Blendle y su inesperado éxito en Países Bajos. Su interfaz aseada, la eliminación absoluta de anuncios y una facilidad de uso a prueba de nonagenarios fueron suficientes para convencer a cientos de miles de usuarios. Al año de lanzarse en 2014 ya tenían unos 650.000, de los cuales 400.000 eran alemanes y 250.000, holandeses.

Un año después de su creación, Blendle aterrizó en EE. UU. de la mano del New York Times y Axel Springer, que invirtieron 3,8 millones de dólares. Consumido el entusiasmo de los primeros meses, la plataforma pasó a un segundo plano mediático. Pero desde ese lejano 2015 hasta hoy han pasado algunas cosas: se ha impuesto un muro de secretismo de puertas hacia afuera, uno de los dos cofundadores ha abandonado el proyecto y varios medios se han ido de la plataforma, entre ellos el NRC Handelsblad, uno de los principales diarios de Paises Bajos y firme impulsor de Blendle desde el principio.

Pero quizá lo más destacado de Blendle en los últimos tres años haya sido el nuevo servicio Blendle Premium, una oferta que da acceso a 120 medios a cambio de 9,99€ al mes. Si hacemos las cuentas, la suscripción mensual por medio cuesta menos que un chicle de los gordos.

Este dumping periodístico no sentó bien a los medios adscritos a Blendle y, de hecho, esta fue la razón por la que el NRC abandonó la plataforma. Por qué Blendle añadió a su modelo de negocio, que consistía en pagar por artículos concretos, una opción de suscripción mensual no ha trascendido todavía (quizá sea porque el contexto actual nos bombardea con la suscripción como modelo de negocio, este sí que sí, ganador). Lo que sí está claro es que Blendle no figurará como caso de éxito para quienes defienden el pago por artículo concreto que potenciará, a sus ojos, blockchain.

¿Puede servir el pago con criptomonedas como incentivo para pagar por periodismo?

Antes de acabar también me gustaría señalar un detalle que vale la pena recordar: el pago en blockchain se hace con criptomonedas. Esto significa que sólo se podría pagar al periodista (activando el smart contract, etc.) si contamos con criptomonedas. Como ya hemos hablado en el post anterior sobre el inconveniente doble de cambiar criptomoneda a moneda de uso común (- valor, + riesgo), hablaremos ahora de quienes efectivamente ya tienen criptomonedas en su bolsillo y podrían ser el público objetivo de esta forma de pagar por periodismo. La versión en español del New York Times tiene un perfil sobre los poseedores de bitcoins:

La comunidad de criptomonedas consiste básicamente en un grupo pequeño de amigos —desarrolladores, libertarios, usuarios de Reddit y ciberpunks— que se conocieron en reuniones, conferencias de criptos y foros de discusión en internet. En chats grupales anónimos, en bares de San Francisco y en reuniones para jugar Colonos de Catán, hablan durante horas sobre cómo las criptomonedas traerán una descentralización del poder y de la riqueza, y cambiarán el orden mundial.

(…) el dinero sí está muy concentrado. Coinbase, una especie de cartera para guardar y hacer transacciones con bitcoines, tiene más de 13 millones de cuentas de dueños de criptomonedas. Los datos sugieren que el 94 por ciento de la riqueza de los bitcoines está en manos de hombres y algunos estiman que el 95 por ciento de la riqueza la tienen solo el cuatro por ciento de todos los dueños de criptomonedas.

¿Serán los desarrolladores, libertarios, usuarios de Reddit y ciberpunks los grandes pagadores del periodismo del futuro?

Y acabo. Creo que el uso de blockchain en el periodismo traerá varias ventajas, como la trazabilidad de la información y el almacenamiento seguro. Pero dudo que sume suficientes puntos como para ser algo verdaderamente revolucionario. Un medio solvente debería poder guardar hasta el infinito sus noticias, y un medio de fiar debería publicar si sus contenidos han sido modificados y explicar dónde, cuándo y por quién. Estos dos puntos, que se describen como los grandes pilares del blockchain para el periodismo, se pueden tener ahora mismo sin el blockchain de por medio. Y si hablamos de pagar por artículo concreto en criptomonedas, tampoco me parece que blockchain aporte nada verdaderamente nuevo: ya hay proyectos que permiten el pago por artículo y ninguno funciona lo suficientemente bien como para que sus CEO hablen abiertamente de ellos.

Es posible que con blockchain mejore el periodismo a medio plazo pero creo que lo hará en aspectos distintos a los que se comentan ahora mismo.

Yo apostaría por que el blockchain potenciará la colaboración entre redacciones de distintos países (la combinación de análisis de datos y smart contracts es muy prometedora), que ayudará a crear nuevos buzones seguros para las filtraciones y que servirá de plataforma indeleble para colgar noticias que denuncien injusticias y realidades coartadas por dictaduras. Y seguro que habrá más cosas. No sé si todo esto será digno de ser considerado la Revolución Del Periodismo, pero sí tengo claro que, por lo menos, será positivo.

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