Así justifican los escépticos del coche autónomo que éste no vaya a terminar por completo con los accidentes de tráfico

Clienta neutralmente satisfecha se aleja de un Waymo, el coche autónomo de Google, sin darse cuenta de que se ha dejado la puerta corredera abierta

La idea de que el vehículo autónomo va a diezmar los accidentes de tráfico se ha convertido en un tópico. Lo dicen los fabricantes de coches y de dispositivos (directamente o a través de informes pagados por ellos), nuestra DGT y prácticamente cualquier medio de comunicación. Pero, ¿hay una corriente contraria, alguien que diga que quizá nos estemos pasando un poco con las expectativas? Es mucho más complicado dar con esta línea de pensamiento. Pero no es imposible.

Según los últimos datos de la DGT sobre accidentes de tráfico, casi 4 de cada 10 accidentes mortales se producen por una conducción distraída, 3 de cada 10, por una velocidad inadecuada y algo más de 2 accidentes de cada 10, por conducir después de beber. Hay más causas, pero el sospechoso habitual está clarísimo: el factor humano está detrás de aproximadamente el 90% de los accidentes, según la DGT. Así que sacar el factor humano de la ecuación y sustituirlo por una IA inmune a la distracción, a pisar a fondo y al alcohol debería, a juicio de la DGT, reducir los accidentes. Y reducirlos sensiblemente.

Sobre el papel es una ecuación que funciona: si el 90% del mal viene de un mismo sitio, se elimina la causa y adiós al mal. Sin embargo, no acaba ahí la cosa, pues hay que tener la total certeza de que lo que sustituya en las carreteras al ser humano no va a suponer a su vez otros problemas, o incluso inconvenientes que hoy no conocemos. La pregunta es ¿podemos tener la certeza, con lo que sabemos ahora mismo, de que el vehículo autónomo va a reducir los accidentes en el futuro?

“No”, responde Jorge Villagrá, jefe del programa Autopía del Centro de Automática y Robótica (UPM-CSIC), el centro de investigación de vehículos autónomos más potente en España. “La razón por la que no salen a la calle productos que ya deberían estar comercializados es porque todavía hay riesgos que ni siquiera somos capaces de cuantificar, y, en consecuencia, no podemos certificar que van a ser seguros.”

Este escepticismo no es el único, aunque sí es una isla de duda en un mar de altas expectativas en torno al vehículo autónomo. Un optimismo impulsado, en buena manera, por las marcas de coches y potenciada por algunos organismos, como nuestra DGT. (Este es un buen momento para informar de que la DGT se comprometió a responder nuestras preguntas, primero como entrevista telefónica y después en forma de cuestionario enviado por email. Finalmente no recibimos las respuestas prometidas)

Un informe siembra la duda sobre el poder del vehículo autónomo para reducir accidentes

En 2014 vio la luz un informe publicado por la Casualty Actuarial Society, una asociación centenaria de EE.UU. de peritos especializados en accidentes de tráfico. ¡Un momento! Antes de que alguien deje de leer porque la sombra de la sospecha flota sobre su mente (“las aseguradoras son parte interesada, no me fio”), dejemos claro que el informe cuestiona algunas de las bases sobre las que hoy se levantan las altas expectativas del VA para reducir los accidentes. Críticas que ahora mismo siguen siendo válidas.

Pero antes de profundizar en el informe, tenemos que decir que efectivamente las aseguradoras de vehículos son parte interesada siempre que se habla del VA. Ahora mismo hay equipos de peritos dedicados 24/7 a pensar en quién se responsabiliza si hay un accidente donde esté involucrado un vehículo autónomo. ¿Tiene la culpa quien conducía, la tiene el fabricante del vehículo, la tiene la compañía que desarrolló el sistema de detección, la tiene el equipo de ingenieros encargado de la IA? Y así podríamos seguir.

El artículo contunúa en Xataka.

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