Apuntes sobre el XIX Congreso de Periodismo Digital de Huesca

Momento durante el XIX Congreso de Periodismo Digital de Huesca. Juan Manzanara

Una versión distinta de este resumen del XIX Congreso de Periodismo Digital de Huesca apareció en el número 45 de la revista Periodistas.

En cada edición del Congreso de Periodismo Digital de Huesca hay una serie de temas que sí o sí van a salir. Se les dedican mesas redondas y sobre ellos se habla en los corrillos durante las pausas. Son temas como la convivencia de periodismo y política, las dificultades de dar con un modelo de negocio que funcione para todo el mundo o la importancia de la marca personal en Internet.

La XIX edición abordó estos viejos conocidos pero también sorprendió con otros: el periodismo medioambiental, las informaciones sobre migraciones, las series de no ficción y los edificantes nuevos proyectos, una sección clásica del congreso pero que siempre aporta propuestas refrescantes. Mención aparte merece la huelga feminista del 8 de marzo (primero de los dos días de congreso), que condicionó la presencia de varias de las ponentes y estuvo muy presente en las intervenciones.

Un año más, la información política fue un tema obligatorio para los organizadores del congreso, más si cabe teniendo en cuenta los últimos acontecimientos. La equidistancia de los medios al abordar la situación de Cataluña, la difusión e influencia de las fake news o el seguimiento permanente de las declaraciones del político de turno (un virus bautizado como “declaracionitis” por Jesús Maraña) fueron los temas centrales de la jornada.

Declaracionitis e información con opinión

Ya en la primera mesa redonda hubo suspicacias en torno a las informaciones sobre Cataluña. Asistieron Montserrat Domínguez (directora del Huffington Post), Ana Pardo de Vera (directora de Publico.es), Enric Sierra (adjunto al director de La Vanguardia), Esther Vera (directora de Ara) y Jesús Maraña (director de infoLibre). Maraña, que actuó de moderador, planteó si los medios habían sido altavoces de “posiciones sectarias”, lo que inició un cruce de reproches más o menos disimulados entre los ponentes.

Dos conclusiones destacadas fueron: ciertos medios en los últimos meses se habían dedicado al “servicio de otra causa, no de cara al rigor” (Domínguez) y que la diferencia que encontramos en la prensa anglosajona entre información y opinión no se da en España, donde triunfa un “modelo de interpretación” (Vera).

Con las fake news se calmaron los ánimos. Si la pasada edición se centró en las noticias falsas casi como si de un descubrimiento se tratara, en esta ocasión los periodistas subrayaron que su misión es detectarlas y detenerlas. “Las fake news son las mentiras de toda la vida pero con un eco infinito”, dijo Pardo de Vera. La solución no son las restricciones impulsadas desde el gobierno, dijo la directora de Publico.es en referencia a la propuesta del PP de crear un “sellado” que sirva para identificar noticias falsas –propuesta recientemente tumbada en el Congreso–, sino conseguir que las rectificaciones circulen tanto como las noticias falsas. Sierra, adjunto al director de La Vanguardia, acotó que ese “sellado” que proponía el Gobierno le corresponde a los periodistas. Por su parte, Esther Vera, directora de Ara, destacó que había que perseguir a aquellas empresas que crean noticias falsas profesionalmente.

Avanzado el congreso, la declaracionitis se coló en la mesa redonda sobre los periodistas-orquesta, donde el tema se desarrolló casi a modo de diálogo: Andrea Ropero, copresentadora de LaSexta Noche, afirmó que “hoy los políticos dan más explicaciones”, a lo que Laila Jiménez, de informativos Telecinco, replicó “¿pero dan más explicaciones o dan las explicaciones que ellos quieren dar?”; Rafa Garrido, de la Agencia Catalana de Noticias, señaló que esas explicaciones eran “marketing, no periodismo”. Para que fuera periodismo, dijo el reportero especializado en política, el periodista debía preguntar a la persona que hizo la declaración o publicó el tuit, no limitarse sólo a difundir estos mensajes.

Este asunto de la difusión de tuits de políticos volvió en el turno de preguntas, cuando un periodista destacó que en EE UU no se publicaba tanto material sobre los continuos tuits de Trump sino sobre las medidas anunciadas en esta red social y sus consecuencias. El periodista que hizo la pregunta destacó que en España ocurría justo al contrario, que se publicaba mucho más sobre los tuits que sobre las medidas políticas. Rafa Garrido respondió que las empresas periodísticas en España estaban precarizadas y que para hacer eso habría que tener más recursos.

No más fotos de osos polares

La información medioambiental y la que cubre las migraciones tuvieron sendas mesas redondas. Sus integrantes criticaron la cobertura informativa que se hace en nuestro país de sus especialidades. En ambas mesas se denunció la superficialidad en las informaciones, la falta de interés y recursos de las empresas informativas y el oportunismo de los medios que, como paracaidistas, aterrizan en las zonas de conflicto, toman la foto y se van.

Para el freelance Jesús Blasco de Avellaneda, la información sobre migraciones “importa en el momento en que es un impacto visual o un impacto social. No importa ni el antes ni el después ni el durante, más allá de la fotografía que victimiza o criminaliza”. Para el experto en inmigración y fronteras, “los medios españoles sólo quieren el impacto y tienen que venir los medios extranjeros a profundizar”.

“Contar mal las cosas es incrementar las desgracias del mundo”, dijo Alfonso Armada citando a Albert Camus. Esta cita podría resumir las conclusiones de las mesas redondas sobre periodismo social y periodismo ambiental. Para Cristina Monge, politóloga y directora en Fundación Ecodes, tres cuartas partes de las noticias sobre el cambio climático se centran en las consecuencias, no en las causas. Con esto se muestra una realidad incompleta que dificulta entender el problema y crea un “discurso apocalíptico” que dibuja “situaciones sin salida”.

Pero sí que hay salida, sentenció Monge. La solución para ralentizar el deterioro del clima pasa por cambiar el modelo productivo y para ello es obligatorio explicar de dónde viene la energía que hoy usamos, un objetivo complicado “teniendo en cuenta los anunciantes de este país”. Sin embargo, si se quiere informar bien sobre el cambio climático, explicó Monge, es necesario ir a lo concreto, a las causas, y evitar enfoques que nos alejan del problema, como las fotos de osos polares.

Monólogos, factchecking, radio municipal… Nuevos proyectos

Como cada año, el congreso reserva la tarde del primer día para la presentación de nuevos proyectos periodísticos. Uno de los más sorprendentes fue Diario Vivo, una experiencia donde periodistas y escritores cuentan una historia personal sobre el escenario de un teatro. Durante el monólogo, el público tiene prohibido grabar con sus móviles. Según explicó su creador, Françoise Musseau, al evitar las grabaciones se busca que el público viva plenamente el espectáculo y también recuperar la intimidad. El objetivo de Diario Vivo es rescatar la transmisión oral de las experiencias, “volver a contarnos historias alrededor del fuego”.

A continuación, Juan Zafra presentó la reaparición de Telos, revista científica creada en 1985 como plataforma de la investigación y la reflexión en el ámbito de la comunicación social. En esta nueva etapa, Telos aspira a convertirse en la revista de la “era de la singularidad”, explicó el director de la publicación, “cuando los humanos compitamos con las máquinas de igual a igual”. (Nota: el autor de este artículo es colaborador de la revista)

En 1987 surgió en Madrid una radio pública que hoy conocemos como Emisora Escuela M21. Jacobo Rivero, su director, explicó que el proyecto se sustenta en tres pilares: la formación radiofónica (197 jóvenes pasaron el año pasado por distintos programas), el relato cultural de la ciudad de Madrid (que ocupa un 80% del tiempo en antena) y la información de servicio público (que ocupa el 20% restante y comprende tanto normas de seguridad vial como prevención en colegios, entre otros muchos contenidos, “una información institucional que no depende del partido que gobierna”, puntualizó Rivero). La radio cuenta con dos padrinos singulares, como Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo, una parrilla con más de 60 programas y un magazine cultural gratuito con una tirada de 25.000 ejemplares.

De vuelta a la prensa escrita –sólo Jacobo Rivero y Pepa Bueno hablaron de radio durante todo el congreso– Fabricio Castro introdujo Infamia, un medio fundado por tres periodistas que «ya no comen del periodismo», según dice su manifiesto, y que «ama las noticias y odia a los medios». Algunos de sus titulares resumen su esencia: “Entrevista al señor que se ríe en tu puta cara cuando ves TVE”, “El País da una noticia de verdad en el Día de los Inocentes” o “Hallan el cadáver del periodismo en el maletero de un coche”.

Julio Montes, cofundador de Maldita Hemeroteca, que asistió en sustitución de Clara Jiménez, en huelga, presentó Maldita.es, el portal donde se unen todos los recursos que han surgido a partir de Maldita Hemeroteca, el proyecto de factchecking que fue Premio Porquet en 2015 y finalista del European Press Prize 2016. Montes también habló del plugin para navegadores que alerta de nuevos bulos y avisa al usuario cuando visita una página con mentiras o noticias satíricas.

Otro proyecto estrictamente digital es Código Nuevo, que fue presentado por uno de sus cofundadores y actual jefe de operaciones. Para David Hart, Código Nuevo “quiere llegar a los jóvenes de todas las maneras posibles”. Hart dijo no guiarse por las audiencias, sino por el engagement, la participación de sus lectores a través de redes sociales, y señaló sus claves: “testeo, error, prueba y tratar de llegar antes”.

El último de los proyectos presentados fue el libro Los que dejaron su tierra, donde siete periodistas de eldiario.es Aragón (Óscar F. Civieta, Marta Salguero, Eduardo Bayona, Miguel Barluenga, Elisa Alegre, Óscar Senar y Ana Sánchez Borroy) reunieron varias crónicas y reportajes sobre la despoblación en Aragón. “Si hubiéramos puesto los 14 reportajes seguidos, nos hubieran salido 30 páginas de libro”, explicó Marta Salguero. Los reportajes se ampliaron con datos y horas de conversaciones con vecinos aragoneses. “Sin mapas, nada de cartografía”, explicó Óscar F. Civieta, quien destacó que el objetivo fue recoger el testimonio de las personas. Para su publicación, los periodistas lanzaron una campaña de crowdfunding con Libros.com para recaudar 3.000 euros. Consiguieron más de 5.200 gracias a 146 mecenas.

Periodismo en serie

Las series Narcos, El Chapo o Show me a hero están levantadas sobre investigaciones periodísticas. Luego cada una toma más o menos porción de la realidad, pero el germen lleva la etiqueta Basada en hechos reales. Son productos que se pueden ver en Netflix o en HBO, y que llegan a millones de personas que nunca habían oído hablar de estas historias reales. Para lograr estos contenidos, periodistas y guionistas trabajan juntos.

“No es un proceso armonioso, sino conflictivo”, explicó Gerardo Reyes, director del equipo de investigación de Univision. Para el ganador de un Pulitzer, un Peabody y dos Emmy, la función de los periodistas en estas producciones es “presentar contenido basado en investigaciones”, no meterse en la narrativa, un espacio que queda reservado para los guionistas. “Trabajamos en el proceso de veracidad documentada a ficción verosímil”.

Para Tomás Ocaña, periodista de investigación reconocido con un Peabody y tres Emmy, es “sano” que en la elaboración de estos productos haya dos roles diferenciados: uno para guionistas, que se ocuparían de la ficción, y otro para periodistas, que se encargarían de la investigación. Preguntado por el público acerca del rendimiento económico de invertir tiempo y dinero en investigaciones sobre hechos reales, en vez de dedicarlos a imaginar historias de la nada, Ocaña respondió que en ese sentido “una buena investigación ahorra costes”.

Premio para la investigación y el periodismo feminista

Este año el Premio Porquet reconoció el trabajo de Nacho Carretero, cuyo libro Fariña, publicado en 2015, fue secuestrado tres días antes del inicio del congreso. Carretero dedicó el premio a todas sus compañeras de El País y a todas las mujeres periodistas que sufren un “machismo omnipresente y violento”. También dedicó el premio a su abuela, fallecida dos días antes.

El premio Blasillo de Huesca, creado por Antonio Fraguas “Forges”, fue para la revista feminista Pikara magazine. María Ángeles Fernández, una de sus coordinadoras, recordó la figura del humorista gráfico: “Forges nos ha demostrado que la crítica y el cuestionamiento desde la honestidad deben ser el eje de toda la labor periodística. Y que la libertad de expresión sea con viñetas, con textos, con fotografías y el derecho a la información son bienes comunes y derechos humanos que debemos proteger y cuidar”. June Fernández, coordinadora también de Pikara magazine, dedicó el premio a “las periodistas freelance precarias que sostienen el periodismo crítico y en las que nos reconocemos”.

El Congreso de Periodismo Digital de Huesca volverá el año próximo en su edición número 20.