El alumno ante su primer año de universidad

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Orientadores, profesores y evaluadores están de acuerdo con que la mayor parte de los alumnos que llegan a la universidad no tienen problemas de adaptación. Los conocimientos y las habilidades (o competencias transversales) difieren dependiendo de las preferencias docentes del instituto y de la rama del Bachillerato o del Ciclo de Formación Superior escogidos, pero sea cual sea la combinación, es apta para el salto universitario.

Sin embargo, según el informe ‘Datos y cifras del sistema universitario español. Curso 2012-2013‘, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, la tasa de abandono durante el primer año de universidad es del 19%, y la del cambio de carrera, del 7,1%.

«Muchos alumnos se equivocan de carrera, bien porque no la conocían o porque no fue su primera opción y no consiguen adaptarse al ritmo», expone José Antonio Delgado, director del gabinete psicopedagógico de la Universidad de Granada (UGR). Otra explicación posible pasa por escoger asignaturas durante el Bachillerato con vista a una mayor ponderación en la PAU. Cada carrera puntúa favorablemente una serie de asignaturas del Bachillerato sobre otras, normalmente las que tienen que ver con lo que luego se desarrollará durante la carrera.

Coger el ritmo

«Hay alumnos que escogen carreras cuyas asignaturas de Bachillerato no han tocado porque eligieron las que más ponderaban en la PAU. Y al llegar a la universidad tienen que recuperarlas. Si son buenos estudiantes, no habrá mayores problemas, pero si no, les será difícil coger el ritmo», explica Carmelo Páez, asesor psicopedagógico del Servicio de Información y Orientación de la Universidad de La Laguna (ULL).

En ocasiones, el alumno no tiene la información suficiente ni el juicio para que su opción vocacional sea la más adecuada. «Falta un proyecto personal. No tienen ni idea de qué es lo que quieren y están pendientes del ‘tú dime lo que tengo que hacer’, heredero del Bachillerato», explica Páez. «El alumno ve el final (tener un título), pero no el principio (cómo lograrlo)».

Para José Antonio Delgado, una medida interesante sería «conectar más directamente el instituto con la universidad, que se explicara de forma más completa qué es una carrera y cómo hay que afrontarla».

Cambio de mentalidad

¿Cómo llega el alumno al primer año de carrera? «Muchos llegan sorprendidos, y es normal: hay un cambio de mentalidad, de horarios y de metodología que requiere de una adaptación —explica Juan de Pablo Pons, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla—, pero la mayoría se adapta».

Una tendencia que se está implantando en algunas universidades españolas es la tutorización del alumno durante toda su carrera, lo que incluye la resolución de dudas académicas, pero también inquietudes personales y profesionales. Acompañan al estudiante durante toda su experiencia universitaria y le orientan según su perfil y evolución, ayudando a definir con mayor claridad el itinerario académico con vista al mercado de trabajo.

Este es un modelo, heredado del sistema educativo anglosajón, que, sin embargo, no goza de total aceptación. «El alumno todavía no ve necesarias estas tutorías y solo acude a hablar con el profesor cuando tiene dudas sobre metodología y evaluación», explica Carmelo Páez, pedagogo de la ULL.

Por su parte, José Antonio Delgado, pedagogo de la UGR, explica que «la tutoría universitaria ha sido y es la tutoría en la que el profesor está en su despacho y el alumno va a consultar cuestiones de tipo académico. La función de los tutores de atender no solo en lo académico, sino en lo personal y lo profesional no ha calado».


Este artículo se publicó en sendas versiones mejoradas en Gonzoo y en 20 Minutos, dentro de una serie de reportajes sobre la universidad española.