Alopecia, McDonald’s y oportunidades perdidas

Patatas que curan la alopecia. Foto: Facebook de McDonald’s

Por lo general, no presto mucha atención a las discusiones sobre fake news. Mantengo, no sin recientes dudas, una opinión muy simple sobre ello: cualquiera que lea habitualmente medios confiables sabe distinguir entre una noticia atada a los hechos y una noticia falsa. Un medio confiable puede colar de vez en cuando una noticia poco elaborada, con fuentes interesadas o que olvida dar voz a una parte afectada. Todo lo anterior creo que forma parte de lo que se denominan noticias basura (o junk news, si se prefiere). Pero una noticia basura no es una noticia falsa. Todo lo periodísticamente discutible que tiene una noticia basura se da por negligencia, falta de tiempo, desconocimiento, pero no hay una intención de engañar o engatusar, como sí ocurre con las noticias falsas. Al menos así entiendo yo la diferencia.

Dicho todo esto, vuelvo al tema de inicio: los medios confiables/serios lo son porque repelen las noticias basura o las noticias falsas. El asunto es que hace unas semanas empezó a circular una historia que decía que las patatas de McDonald’s podrían curar la alopecia. Y lo escribo así, citando directamente titulares de nuestros medios: Un componente de las patatas de McDonald’s podría curar la alopecia (Antena3), Las patatas de McDonald’s podrían ser la solución a la calvicie (La Vanguardia) o Las patatas del McDonald’s podrían curar la calvicie, según un estudio japonés (As).

Por una cuestión laboral que tiene que ver con mi faceta de redactor freelance, dicha noticia me pareció un bulo sin haber leído más allá del titular. Básicamente: 1) ahora mismo, no hay cura para la alopecia (los folículos pilosos que dejan de producir cabello como consecuencia de la alopecia androgenética, la alopecia común, se pierden para siempre, de acuerdo a lo que hoy sabe la ciencia sobre la alopecia) y 2) las patatas ni de lejos tienen los componentes necesarios para mejorar el volumen capilar de nadie (esto es más largo de explicar, pero tiene que ver con la vitamina B y algunos minerales).

La noticia contaba que científicos de la Universidad Nacional de Yokohama habían conseguido cultivar in vitro folículos pilosos, que luego habían injertado en ratones y conseguido con ello que les creciera pelo. Cada año hay varios experimentos así, muchos de ellos con éxito en ratones y cerdos, así que la noticia no era del todo sorprendente. ¿Por qué lo fue esta vez?

Por uno de los componentes que hizo posible que germinaran los folículos pilosos: el dimetilpolisiloxano, un derivado de la silicona. McDonald’s, como otras muchas cadenas de comida rápida, como Kentucky Fried Chicken, Five Guys o Taco Bell, usan este químico para evitar que sus productos congelados provoquen mucha espuma al sumergirlos en las freidoras.

Entonces tenemos un experimento que consigue crear nuevos folículos pilosos in vitro con la ayuda de ciertos químicos (como el dimetilpolisiloxano), y tenemos a uno de esos químicos presente en las patatas fritas de McDonald’s. Para los medios que publicaron la noticia, la relación estaba clarísima: las patatas fritas de McDonald’s podrían curar la alopecia. Básicamente, esto es algo tan loco como pensar que si te comes las pipas de la sandía, en pocas semanas vas a germinar tus propios frutos redondos y gigantes. Así de loco es.

Sin embargo, varios medios lo publicaron tal cual. Lo interesante de la noticia no es tanto el descubrimiento científico, que lo es para los expertos, ni tampoco volver a hablar del uso de químicos sospechosos en procesos de elaboración de alimentos, asunto que también es interesante, lo fascinante de todo esto es que alguien juntó lo primero con lo segundo y estableció una relación muy íntima. Es fascinante porque el informe del experimento, que por cierto, cuesta 35$+IVA, como bien sabrán todos los redactores que escribieron sobre esto, no cita a McDonald’s. Se habla de resina epoxi, de células epiteliales y de ratones calvos, pero nada de McDonald’s ¿De dónde viene entonces la relación?

Si miramos los primeros medios que hablaron sobre el asunto, los resultados nos dirigen directamente a Reino Unido. Dado que todas las noticias sufrieron actualizaciones una vez fueron publicadas, hoy me es imposible saber exactamente quién empezó el hilo –podría llamar a todos los medios uno a uno y preguntar, pero ya he invertido un rato largo y algo más de 43€ en esto que estás leyendo–. A pesar de estas dificultades, sí se puede señalar que todo esto se publicó por primera vez el 4 de febrero, en tabloides como el Daily Record o el Evening Standard.

Vayamos a la primera noticia: Chemical in McDonald’s fries could cure baldness according to new hair-raising study. No conozco al señor Mark Waghorn, pero si habláramos, me gustaría preguntarle cómo se le ocurrió relacionar el dimetilpolisiloxano del experimento capilar con el truco de McDonald’s para evitar que desborde la espuma de las freidoras. Hay que ser un verdadero experto en la materia para leer dimetilpolisiloxano y pensar inmediatamente en patatas de McDonald’s (y no en productos de otras cadenas de comida rápida).

Otra noticia: Chemical found in McDonald’s fries could cure baldness, researchers say, publicada el 5 de febrero. Su autora, Alexandra Richards, fusila el texto que ya había llegado a todos los medios británicos, así que vuelve a insistir en la curación de la alopecia vía ingesta de patatas. Tampoco conozco a la señora Alexandra Richards, pero también me gustaría preguntarla cómo relacionó una cosa con la otra. En este caso, si estoy seguro de que Alexandra Richards tenía a McDonald’s en la cabeza, a juzgar por la regularidad con la que escribe sobre la cadena de comida rápida estadounidense. Su última noticia sobre McDonald’s es de esta misma semana: la Big Mac cumple 50 años (McDonald’s restock Grand Big Macs after ‘national shortage’… but some customers are still left hungry). El punto más agrio del texto es cuando la autora critica a la marca porque no es capaz de abastecer la demanda de Big Mac de los clientes (destripe: portavoces de la compañía aseguran que multiplicarán la distribución de hamburguesas para que ningún cliente se quede con hambre). He buscado por toda la página el ladillo de publinoticia (o algo con brands, que es el eufemismo actual para evitar la palabra publicidad), pero no he dado con él.

¿Y qué pasó en España? Pues que llegamos algo más tarde a la noticia, pero llegamos. ¿Llegamos también a desmentir la relación entre una cosa y la otra? Sí, pero con menos entusiasmo. El Español publicó un artículo sobre ello (No, las patatas fritas del McDonald’s no curan la calvicie) y también el Heraldo (¿Son las patatas del McDonald’s la solución contra la calvicie?). Eso sí, hay muchísimas más noticias sobre el “hallazgo” que desmentidos. Supongo que la audiencia irá también por ahí.

Hay muchas cuestiones tristes en todo esto, pero creo que una de las peores tiene que ver con el proceso de elaboración de la noticia por los medios españoles. Los primeros medios que se inventaron la relación entre el experimento y McDonald’s fueron tabloides ingleses, medios que cualquiera tiene marcados como no fiables. Quienes redactaron las noticias tenían acceso a la nota de prensa sobre el estudio, e incluso al mismo estudio, pero prefirieron traducir y publicar una noticia que apestaba a basura. Y hablamos de medios serios de nuestro país.

Pienso que la proliferación de fake news y de junk news es una oportunidad ideal para destacar a los medios confiables entre tanta saturación informativa. Una oportunidad ideal para demostrar a los lectores que hay medios y medios, y que la diferencia entre los serios (léase: aquellos por los que sí merece la pena pagar) y los que no lo son es que los primeros no publican basura.

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