Dothraki, klingon, quenya, chakobsa… El arte de inventar lenguas para series y libros

“En el caso de ‘Juego de tronos’, tuve un mes para crear el lenguaje dothraki”, explica David J. Peterson, el lingüista a quien la HBO fichó en 2011 para que expandiera esta lengua inventada, o conlang, a partir de la treintena de palabras que George R. R. Martin inventó para ‘Canción de hielo y fuego’. “El resultado final es algo que espero que se vea exactamente igual a lo que George R. R. Martin tenía en sus libros.»

Cuando una obra de entretenimiento alcanza la categoría de agujero negro de la atención para todo el planeta con acceso a Internet, de vez en cuando sucede un fenómeno curioso: hay especialidades muy concretas que forman parte de la obra que también despiertan un interés repentino. Pasa con los títulos de crédito (‘El club de la lucha’). Con el vestuario (‘Shakespeare in Love’). Con los efectos especiales (‘Terminator 2’). O con las lenguas inventadas, el tema que nos ocupa.

El alto valyrio y el dothraki son los ejemplos más recientes, pero tenemos unas cuantas lenguas inventadas muy reconocibles: el quenya y el sindarin de ‘El señor de los anillos’, el klingon y el vulcano de ‘Star Trek’ o el na’vi de ‘Avatar’, por citar las más conocidas.

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Me voy a meter a «estudiar videojuegos», que es donde está el futuro: ¿mito, realidad o vayamos por partes?

Cuando el ABC difundió casi íntegramente la nota de prensa de InfoJobs sobre su análisis del mercado laboral de los videojuegos en España, seguro que no se esperaba recibir tantos JAJAJAJAJAJAJA. Lo que motivó decenas de GIF y toneladas de incredulidad fueron las conclusiones del estudio: la industria del videojuego ofrece empleo de calidad y muy buenas oportunidades laborales en España.

Que vivimos en una época dorada del videojuego es innegable. Los lanzamientos AAA aparecen en los telediarios por sí mismos, no como gancho para hablar de atropellos ni de asesinatos. Hay torneos de eSports que se emiten en plataformas de pago y marcas de ropa y pizzerías que patrocinan equipos. Incluso la Wikipedia sitúa los videojuegos como el 10º arte (tres puestos por detrás del cine, el otro arte cuyo puesto sí conocemos)

Pero todo eso son hitos aislados del Mundo del Videojuego, así en general. Si ponemos la lupa en el sector español, el escenario es diferente. De ahí la sorpresa ante las noticias más entusiastas. Porque ya no hablamos de presupuestos de desarrollo parecidos a los de las películas ni de títulos anunciados en televisión. Hablamos de 455 empresas, de las cuales el 74% tiene menos de 10 empleados y el 49%, menos de cinco. (Todos los datos sobre el sector a partir de aquí provienen del Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos 2018)

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Fact checking: el filtro contra la desinformación

Someter las declaraciones de un político al detector de mentiras no es nuevo. Sí es más reciente que las labores de verificación de hechos (o fact checking) no las haga un medio de comunicación sino a una plataforma online independiente.

Es el caso de la argentina Chequeado, una de las más de 160 plataformas de verificación que existen ahora mismo en el mundo. Y la primera en español. Desde 2010 comprueba si políticos, funcionarios, empresarios, sindicalistas y cualquier personaje reconocible e influyente dicen la verdad en sus declaraciones públicas.

También identifica y rastrea noticias falsas.

¿Toda declaración debe ser verificada? “No todos los temas son relevantes”, explica Laura Zommer, directora de Chequeado desde hace casi siete años. Tiene que ser una declaración factual, que haga referencia a un hecho o a un dato comprobable, no una opinión, una exageración o un recurso retórico.

En Chequeado repasan diariamente todos los discursos políticos relevantes, sesiones parlamentarias incluidas. A esta información suman la lectura de 30 medios, en papel, web, radio y televisión. Cada día de la semana.

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Así justifican los escépticos del coche autónomo que éste no vaya a terminar por completo con los accidentes de tráfico

Clienta neutralmente satisfecha se aleja de un Waymo, el coche autónomo de Google, sin darse cuenta de que se ha dejado la puerta corredera abierta

La idea de que el vehículo autónomo va a diezmar los accidentes de tráfico se ha convertido en un tópico. Lo dicen los fabricantes de coches y de dispositivos (directamente o a través de informes pagados por ellos), nuestra DGT y prácticamente cualquier medio de comunicación. Pero, ¿hay una corriente contraria, alguien que diga que quizá nos estemos pasando un poco con las expectativas? Es mucho más complicado dar con esta línea de pensamiento. Pero no es imposible.

Según los últimos datos de la DGT sobre accidentes de tráfico, casi 4 de cada 10 accidentes mortales se producen por una conducción distraída, 3 de cada 10, por una velocidad inadecuada y algo más de 2 accidentes de cada 10, por conducir después de beber. Hay más causas, pero el sospechoso habitual está clarísimo: el factor humano está detrás de aproximadamente el 90% de los accidentes, según la DGT. Así que sacar el factor humano de la ecuación y sustituirlo por una IA inmune a la distracción, a pisar a fondo y al alcohol debería, a juicio de la DGT, reducir los accidentes. Y reducirlos sensiblemente.

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